Descubre qué es el autoconsumo eléctrico y cómo puede beneficiarte

El autoconsumo eléctrico es ya una realidad en multitud de hogares españoles. El aprovechamiento de los recursos de la energía solar, combinados con la aerotermia, supone grandes ahorros en las facturas de luz y gas, así como un plus para la conservación medioambiental y, por consiguiente, la eficiencia energética.

 

¿Qué es el autoconsumo eléctrico?

 

En el plano de la vivienda, el autoconsumo eléctrico consiste en el proceso de generar energía eléctrica mediante la instalación de paneles fotovoltaicos, por lo general, en los tejados de las viviendas unifamiliares y los edificios. Con los mismos, el usuario permite la entrada de energía solar, producir electricidad y favorecer el consumo doméstico que se hace en el hogar.

 

Todos estos paneles solares disponen de baterías mediante las cuales se almacena los excedentes de energía producida durante el día para que puedan ser empleados durante la noche.

 

Tipos de autoconsumo eléctrico

 

Dentro del autoconsumo eléctrico se puede hablar de dos tipos dependiendo de su conexión:

 

  • Autoconsumo conectado a la red: Este hogar obtiene la energía de manera autónoma a través de los paneles solares que están conectados a la red de distribución física.
  • Autoconsumo no conectado a la red: Es el óptimo. En este caso, el hogar se abastece de forma total e independiente de energía eléctrica, sin necesidad de otro tipo de conexión. Por supuesto, la factura de la luz se puede reducir a cero ya que no es necesario contratar los servicios de ninguna comercializadora de luz.

 

Autoconsumo eléctrico combinado con aerotermia

 

Además del autoconsumo eléctrico, el objetivo de una vivienda eficiente energéticamente hablando se consigue también gracias a la aerotermia. Se busca minimizar el gasto de gas butano y propano en las viviendas.

 

La aerotermia es definida como la tecnología capaz de extraer el 75% de la energía del aire para transformarla en calefacción, para disponer de aire acondicionado o agua caliente.

 

Actualmente, las bombonas de calor empleadas en la aerotermia se pueden abastecer gracias a la energía generada por las placas solares. El híbrido entre ambas puede suponer que esta bomba utilice hasta el 80% de la energía eléctrica producida por dichas placas, con el consiguiente ahorro de energía.

 

Para ello, el diseño de la bomba de calor es fundamental. Esta debe contener un sistema de regulación climática integrado con las placas solares, de tal modo que cuando la producción de energía de esta instalación sea superior al consumo de la vivienda se puedan usar los excedentes para producir agua caliente, calefacción o refrigeración.

 

Así, con esta combinación se van a obtener importantes beneficios:

 

  • Contribución medioambiental: La aerotermia puede ser considerada una energía renovable ya que, como se ha comentado, tres cuartas partes de la energía la extrae del aire.
  • Necesidades energéticas: Con la combinación de ambas se pueden abastecer casi todas las necesidades energéticas a un coste nulo.
  • Amortización rápida: El precio de la instalación de placas solares y de aerotermia suele superar los 10.000 euros, pero los expertos afirman que este coste se puede amortizar en 6-7 años. Asimismo, si reside en una comunidad de vecinos, esta inversión puede ser compartida.
  • Seguridad: Al no tener riesgo de combustión, es prácticamente imposible que se produzca alguna fuga.
  • Esta tecnología la subvencionan muchas comunidades autónomas ya que las políticas de los consistorios y gobiernos autonómicos van dirigidas hacia la eficiencia energética.
  • El mantenimiento tanto de la bomba de calor como de las placas solares es prácticamente mínimo.

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